Esta primavera hablaba de los
algodones ecológicos que habían salido nuevos al mercado. Algodones cultivados siguiendo métodos de la agricultura ecológica y enmarcados en proyectos de comercio justo, que a la vez que ofrecían un producto novedoso, ayudaban a sus productores pagándoles un precio justo por la fibra y a ofreciéndo mejoras en sus condiciones de vida.
Un proyecto parecido a los anteriores,
el proyecto Mirasol, se inició en Perú para mejorar las condiciones de vida de los pastores de alpacas y la de sus hijos empleados en el rancho Mallkini en los Andes peruano. Este proyecto ayuda a que los niños estén escolarizados y tengan asistencia sanitaria. Esto se consigue invirtiendo un porcentaje de las ventas de las lanas en la creación y funcionamiento de una residencia para los niños.
Katia se ha implicado en el proyecto Mirasol distribuyendo cuatro de las lanas que producen: Sulka, Miski, Qina y Tupa.
Sulka es una mezcla de alpaca, merino y seda y Katia la distribuye desde el otoño pasado. Es una lana suavísima y muy cálida y en mi
experiencia una gozada para tejer.
Miski, es 100% baby llama y por lo que leo en Ravelry, una lava suavísima.
Tupa es mezcla de merino y seda mientras que
Qina mezcla la alpaca con el bambú. En los cuatro casos, lanas con unos colores preciosos (ver foto abajo).
Algo que también habrá que agradecer a iniciativas como esta es que ponen a nuestro alcance lanas que antes sólo se podían comprar en internet, y que ahora podremos "ver y tocar antes de comprar". En el post de lanas otoñales alguien comentaba que las hilaturas españolas se han puesto las pilas y se han dado cuenta que aquí hay mercado para lanas de gama alta, yo también creo que es así, y espero que dure.....